miércoles, 28 de octubre de 2015

8. Isaías, gloria de la Profecía

Isaías, gloria de la Profecía


Visión vocacional de Isaías: 6,1-13


Exégesis de Is 6,1-13

Como soporte de nuestro estudio, he aquí al exégesis que tomamos de comentario conciso, crítico y teológico, obra de verdaderos especialistas (del área americana) COMENTARIO BÍBLICO «SAN JERÓNIMO», dirigido por RAYMOND E. BROWN, SS (Union Theological Seminary, Nueva York) – JOSEPH A. FITZMYER, SJ (Fordham University, Nueva York) - ROLAND E. MURPHY, O. CARM. (Duke University, Durham, N. C) - Presentación de Su Eminencia, AGUSTÍN CARD BEA, SJ. Tomo I. Ediciones Cristiandad, Madrid 1971. - Isaías 1-39 Fredenck L Monarty, sj

 Visión inaugural (6,1-13). Lo normal sería encontrarnos con este capítulo al comienzo de la profecía. Posiblemente sólo se consignará por escrito después que se hubieron cumplido las amenazas de los versículos finales. Actualmente sirve como un majestuoso prólogo al Libro del Emmanuel (7,1-12,6). Lo que aquí nos relata Isaías acerca de su impresionante encuentro con el Santo es esencial para comprender toda su vida y su mensaje.

1. La muerte de Ozías en 742, después de un reinado que se prolongó durante más de cuarenta años, significó el final de una época marcada por la prosperidad y una gran seguridad. Quizá sea intencionado el contraste entre la condición mortal del hombre y la gloria eterna del Dios trascendente.
2. unos serafines se mantenían por encima de él: La escena se desarrolla en el templo de Jerusalén, probablemente en un día de gran fiesta. Los seres semihumanos dotados de seis alas aparecen con frecuencia en obras de arte del antiguo Oriente (VBW 3, 27).
3. La santidad de Dios es tema central en Isaías, quien muchas veces se refiere a él llamándole «el Santo de Israel»; la triple repetición expresa el superlativo: Dios es el absolutamente santo. La santidad es la cualidad esencial de Dios. La amplia gama significativa del término índica su alteridad, total trascendencia, radical separación de todo lo que es pecaminoso o simplemente limitado. La «gloria» de Dios es la irradiación de su santidad sobre el mundo. Se discute el sentido del título «Dios de las Huestes» (Yahvé Sebaot). «El crea los ejércitos [de Israel]» parece cuadrar mejor con los datos de que disponemos. Con toda verosimilitud, la expresión formaba parte del nombre sagrado que se daba al arca que acompañaba a Israel en la batalla. Dios como guerrero es una idea sumamente importante a lo largo de todo el AT (cf. D. N. Freedman, JBL 79 [1960], 156; R. Abba, JBL 80 [1961], 320-28).
4. y la casa estaba llena de humo: Signo de la presencia divina, el humo equivale a la nube de gloria que llenaba el tabernáculo durante la estancia en el desierto (Ex 40,34). Velaba a la vez que revelaba aquella presencia.
5. ¡ay de mí; estoy condenado'.: ¿Podrá un hombre ver a Dios y seguir viviendo (Ex 33,20)? Isaías se sintió abrumado por el sentimiento de la propia indignidad, tanto más cuanto que pertenecía a un pueblo pecador. Todo el pasaje obtiene su fuerza de la inalterable oposición entre Dios y el pecado.
7. tocó mi boca con él: El simbólico acto de purificación se realiza por iniciativa de Dios, no del hombre.
8. ¿a quién enviaré? ¿quién irá por nosotros?: Con imágenes tomadas de las asambleas celestes según las antiguas religiones, que nos son conocidas especialmente a través de la literatura ugarítica, los hebreos concebían a Yahvé entronizado sobre el firmamento y rodeado de una corte formada por sus consejeros celestes. Estos últimos ya no son dioses, sino ángeles o «hijos de Dios». En esta escena, los serafines forman parte de la asamblea que es consultada acerca de los decretos concernientes al gobierno del mundo. Pero su función no es intervenir en las decisiones, sino adorar. Es Yahvé quien toma la determinación última y decisiva. El empleo de esta imagen es un buen ejemplo de cómo los hebreos eran capaces de tomar imágenes religiosas de sus vecinos, pero cambiándolas radicalmente según las exigencias de su monoteísmo (cf. R. E. Brown, CBQ 20 [1958], 418-20).
Escuchad atentamente, pero no entenderéis: Las palabras de Isaías sólo servirán para endurecer sus voluntades obstinadas. Yahvé prevé este endurecimiento, aunque no lo desea directamente. A partir de este momento, Isaías, al igual que Pablo (1 Cor 2,6-8), se enfrentará y confundirá a los defensores de la sabiduría tradicional esgrimiendo otra sabiduría aprendida de Dios (R. Martin-Achard, Maqqel Shaqedh [Hom. W. Vischer; 1960], 137-44).
10. Los dos primeros verbos del versículo van en imperativo, usado aquí idiomáticamente para expresar una certidumbre del futuro. La cláusula final negativa que sigue a estos imperativos expresa las consecuencias de la predicación de Isaías.
11. ¿hasta cuándo, Señor?: En la pregunta hay un deje de protesta, al mismo tiempo que constituye una manifestación de esperanza en que la obcecación de Israel, quizá gracias a la actividad del profeta, no será ni definitiva ni completa. Cf. una nota semejante de protesta en Jr 4,14 y Sal 74,10. La respuesta afirma que aquella situación terminará cuando a tierra se halle vacía y desolada. 13. aunque quede allí una décima parte: Hasta el «diezmo», un pequeño resto, habrá de enfrentarse a un juicio purificador. como con un terebinto: La segunda parte del versículo es oscura, pero sobre la base de lQIsa y los conocimientos que actualmente poseemos acerca de la ortografía preexílica, W. F. Albright traduce la última parte de este versículo como sigue:

Como la diosa del terebinto y la encina de Aserá,
arrojado fuera con las estelas del lugar alto.

Las estelas conmemorativas de los difuntos y los árboles sagrados de una diosa eran elementos habituales con que se equipaba todo bámá o santuario fúnebre, que solía estar emplazado en una altura. Estos «lugares altos» (en hebreo, bámót) eran utilizados para prácticas cultuales tanto por los cananeos como por los hebreos. La destrucción y profanación de estos centros de culto debió de ser un incidente muy común en los tiempos turbulentos del profeta Isaías. Caída y reforma se sucedían rápidamente. Así se explica que estos actos iconoclastas constituyan una buena imagen para describir las tribulaciones superviviente (cf. W. F. Albright, VTSup 4 [1957], 254-55; S. Iwry, JBL76 [1957], 225-232).

* * *
Desde este sólido apoyo uno puede continuar su exégesis personal.
Iniciábamos nuestra exégesis confrontando la visión de Isaías con la visión de Saulo, camino de Damasco. El encuentro con Cristo glorioso fue el origen de toda su teología. Allí lo vio todo; allí vio que el Antiguo Testamento era el nacimiento del Nuevo, de la historia definitiva de Dios.
El Evangelio de Juan reinterpretará la visión de Isaías: “Isaías dijo esto porque vio su gloria y habló de él” (Jn 12,41).
Y hubo también un humilde cristiano, Francisco de Asís, que también vio la gloria de Dios en un crucificado alado:
Visión de un hombre en figura de serafín crucificado. 94. Durante su permanencia en el eremitorio que, por el lugar en que está, toma el nombre de Alverna (5), dos años antes de partir para el cielo tuvo Francisco una visión de Dios (6): vio a un hombre que estaba sobre él; tenía seis alas, las manos extendidas y los pies juntos, y aparecía clavado en una cruz. Dos alas se alzaban sobre su cabeza, otras dos se desplegaban para volar, y con las otras dos cubría todo su cuerpo (7). Ante esta contemplación, el bienaventurado siervo del Altísimo permanecía absorto en admiración, pero sin llegar a descifrar el significado de la visión. Se sentía envuelto en la mirada benigna y benévola de aquel serafín de inestimable belleza; esto le producía un gozo inmenso y una alegría fogosa; pero al mismo tiempo le aterraba sobremanera el verlo clavado en la cruz y la acerbidad de su pasión. Se levantó, por así decirlo, triste y alegre a un tiempo, alternándose en él sentimientos de fruición y pesadumbre. Cavilaba con interés sobre el alcance de la visión, y su espíritu estaba muy acongojado, queriendo averiguar su sentido. Mas, no sacando nada en claro y cuando su corazón se sentía más preocupado por la novedad de la visión, comenzaron a aparecer en sus manos y en sus pies las señales de los clavos, al modo que poco antes los había visto en el hombre crucificado que estaba sobre sí” (1 Celano, 94).
El texto del mensaje de la misión ha de repercutir en la explicación de las parábolas (Mc 4,10-12 y par.). Pero, viendo todo el mensaje isaiano, de ninguna manera podemos restringir su mensaje a la amenaza que se resalta en este texto.



Excursus: la visión como encuentro, transformación y conocimiento

El próximo 7 de octubre, en el Sínodo de la Nueva Evangelización recibirán el título de Doctor y Doctora de la Iglesia San Juan de Ávila y Santa Hildegarda de Bingen.
La gigantesca figura de esta monja benedictina. Hildegarda de Bingen (1098-1179) ha sido puesta a la luz en estos últimos decenios, especialmente a raíz de estudios y celebraciones que suscitó la celebración del IX centenario de su nacimiento (1998).
Benedicto XVI tuvo una serie de catequesis o semblanzas de grandes santas de la Edad Media, comenzando el 1 de septiembre de 2010 (También en aquellos siglos de la historia que habitualmente llamamos Edad Media, muchas figuras femeninas destacaron por su santidad de vida y por la riqueza de su enseñanza. Hoy quiero comenzar a presentaros a una de ellas: santa Hildegarda de Bingen, que vivió en Alemania en el siglo XII. Nació en 1098 en Renania, en Bermersheim, cerca de Alzey, y murió en 1179, a la edad de 81 años, pese a la continua fragilidad de su salud). Transcribimos la alocución del miércoles siguiente, 8 septiembre 2010, en la que nos dio la imagen espiritual de esta santa, hablándonos de la realidad de sus visiones.
Es un punto de referencia para acercarnos a lo que pudo ser la visión de Isaías. Notemos que la primera Palabra del libro de Isaías es: “Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós…”

* * *
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy quiero retomar y continuar la reflexión sobre santa Hildegarda de Bingen, importante figura femenina de la Edad Media, que se distinguió por sabiduría espiritual y santidad de vida. Las visiones místicas de Hildegarda se parecen a las de los profetas del Antiguo Testamento: expresándose con las categorías culturales y religiosas de su tiempo, interpretaba las Sagradas Escrituras a la luz de Dios, aplicándolas a las distintas circunstancias de la vida. Así, todos los que la escuchaban se sentían exhortados a practicar un estilo de vida cristiana coherente y comprometido. En una carta a san Bernardo, la mística renana confiesa: «La visión impregna todo mi ser: no veo con los ojos del cuerpo, sino que se me aparece en el espíritu de los misterios… Conozco el significado profundo de lo que está expuesto en el Salterio, en los Evangelios y en otros libros, que se me muestran en la visión. Esta arde como una llama en mi pecho y en mi alma, y me enseña a comprender profundamente el texto» (Epistolarium pars prima I-XC: CCCM 91).
Las visiones místicas de Hildegarda son ricas en contenidos teológicos. Hacen referencia a los principales acontecimientos de la historia de la salvación, y usan un lenguaje principalmente poético y simbólico. Por ejemplo, en su obra más famosa, titulada Scivias, es decir, «Conoce los caminos», resume en treinta y cinco visiones los acontecimientos de la historia de la salvación, desde la creación del mundo hasta el fin de los tiempos. Con los rasgos característicos de la sensibilidad femenina, Hildegarda, precisamente en la sección central de su obra, desarrolla el tema del matrimonio místico entre Dios y la humanidad realizado en la Encarnación. En el árbol de la cruz se llevan a cabo las nupcias del Hijo de Dios con la Iglesia, su esposa, colmada de gracias y capaz de dar a Dios nuevos hijos, en el amor del Espíritu Santo (cf. Visio tertia: PL 197, 453c).
Ya por estas breves alusiones vemos cómo también la teología puede recibir una contribución peculiar de las mujeres, porque son capaces de hablar de Dios y de los misterios de la fe con su peculiar inteligencia y sensibilidad. Por eso, aliento a todas aquellas que desempeñan este servicio a llevarlo a cabo con un profundo espíritu eclesial, alimentando su reflexión con la oración y mirando a la gran riqueza, todavía en parte inexplorada, de la tradición mística medieval, sobre todo a la representada por modelos luminosos, como Hildegarda de Bingen.
La mística renana también es autora de otros escritos, dos de los cuales particularmente importantes porque refieren, como el Scivias, sus visiones místicas: son el Liber vitae meritorum (Libro de los méritos de la vida) y el Liber divinorum operum (Libro de las obras divinas), también denominado De operatione Dei. En el primero se describe una única y poderosa visión de Dios que vivifica el cosmos con su fuerza y con su luz. Hildegarda subraya la profunda relación entre el hombre y Dios, y nos recuerda que toda la creación, cuyo vértice es el hombre, recibe vida de la Trinidad. El escrito se centra en la relación entre virtudes y vicios, por lo que el ser humano debe afrontar diariamente el desafío de los vicios, que lo alejan en el camino hacia Dios, y las virtudes, que lo favorecen. La invitación es a alejarse del mal para glorificar a Dios y para entrar, después de una existencia virtuosa, en una vida «toda llena de alegría». En la segunda obra, que muchos consideran su obra maestra, describe también la creación en su relación con Dios y la centralidad del hombre, manifestando un fuerte cristocentrismo de sabor bíblico-patrístico. La santa, que presenta cinco visiones inspiradas en el prólogo del Evangelio de san Juan, refiere las palabras que el Hijo dirige al Padre: «Toda la obra que tú has querido y que me has confiado, yo la he llevado a buen fin; yo estoy en ti, y tú en mí, y somos uno» (Pars III, Visio X: PL 197, 1025a).
En otros escritos, por último, Hildegarda manifiesta la versatilidad de intereses y la vivacidad cultural de los monasterios femeninos de la Edad Media, contrariamente a los prejuicios que todavía pesan sobre aquella época. Hildegarda se ocupó de medicina y de ciencias naturales, así como de música, al estar dotada de talento artístico. Compuso también himnos, antífonas y cantos, recogidos bajo el título Symphonia Harmoniae Caelestium Revelationum (Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales), que se ejecutaban con gran alegría en sus monasterios, difundiendo un clima de serenidad, y que han llegado hasta nosotros. Para ella, toda la creación es una sinfonía del Espíritu Santo, que en sí mismo es alegría y júbilo.
La popularidad que rodeaba a Hildegarda impulsaba a muchas personas a interpelarla. Por este motivo, disponemos de numerosas cartas suyas. A ella se dirigían comunidades monásticas masculinas y femeninas, obispos y abades. Muchas respuestas siguen siendo válidas también para nosotros. Por ejemplo, a una comunidad religiosa femenina Hildegarda escribía así: «La vida espiritual debe cuidarse con gran esmero. Al inicio implica duro esfuerzo, pues exige la renuncia a los caprichos, al placer de la carne y a otras cosas semejantes. Pero si se deja fascinar por la santidad, un alma santa encontrará dulce y amoroso incluso el desprecio del mundo. Sólo es preciso prestar inteligentemente atención a que el alma no se marchite» (E. Gronau, Hildegard. Vita di una donna profetica alle origini dell’età moderna, Milán 1996, p. 402). Y cuando el emperador Federico Barbarroja causó un cisma eclesial oponiendo nada menos que tres antipapas al Papa legítimo Alejandro III, Hildegarda, inspirada en sus visiones, no dudó en recordarle que también él, el emperador, estaba sujeto al juicio de Dios. Con la audacia que caracteriza a todo profeta, ella escribió al emperador estas palabras de parte de Dios: «¡Ay de esta malvada conducta de los impíos que me desprecian! ¡Escucha, oh rey, si quieres vivir! De lo contrario, mi espada te traspasará» (ib., p. 412).
Con su autoridad espiritual, en los últimos años de su vida Hildegarda viajó, pese a su avanzada edad y a las condiciones difíciles de los desplazamientos, para hablar de Dios a la gente. Todos la escuchaban de buen grado, incluso cuando usaba un tono severo: la consideraban una mensajera enviada por Dios. Exhortaba sobre todo a las comunidades monásticas y al clero a una vida conforme a su vocación. En particular, Hildegarda contrastó el movimiento de los cátaros alemanes. Estos —cátaros literalmente significa «puros»— propugnaban una reforma radical de la Iglesia, sobre todo para combatir los abusos del clero. Ella les reprochó duramente que quisieran subvertir la naturaleza misma de la Iglesia, recordándoles que una verdadera renovación de la comunidad eclesial no se obtiene con el cambio de las estructuras, sino con un sincero espíritu de penitencia y un camino activo de conversión. Este es un mensaje que no deberíamos olvidar nunca. Invoquemos siempre al Espíritu Santo, a fin de que suscite en la Iglesia mujeres santas y valientes, como santa Hildegarda de Bingen, que, valorizando los dones recibidos de Dios, den su valiosa y peculiar contribución al crecimiento espiritual de nuestras comunidades y de la Iglesia en nuestro tiempo.


(Guadalajara, 13 septiembre 2012)

jueves, 1 de octubre de 2015

7. Hacia una Síntesis de Oseas



Hacia una Síntesis de Oseas
Clase del: jueves, 1 de octubre de 2015


1.     Oseas, profeta del amor herido, nos ofrece un libro muy denso, tanto en los oráculos de Dios airado como en los oráculos del Amante apasionado. Podría perdernos, si intentamos una lectura de detalle homologando al mismo nivel todos sus oráculos. Si así lo hiciéramos no alcanzaríamos el quid, la clave de su mensaje.

2.     La Biblia de Jerusalén nos ofrece un material abundantísimo, un verdadero resumen de exégesis, que queda ahí, en las notas, para nuestro conocimiento en el momento en que lo necesitemos. Vemos que hay versículos oscuros desde un punto de vista filológico o histórico. Estas dificultades tampoco pueden empañar la fuerza y la novedad del mensaje en su conjunto.

3.     Los tres primeros capítulos son una unidad completa; son ellos todo un Oseas. Están al principio, pero podrían estar al final como resumen, de modo que hay que leerlos como una unidad competa. Seguiremos discutiendo, sin solución acerca de ese matrimonio, si es real o simbólico; si es “a priori” (por así decir) o “a posteriori”, es decir, en este último caso, si fue un  matrimonio frustrado, del cual se sacan las consecuencias por la inspiración del Espíritu. Esto puede ser un enredo y nos puede paralizar en la lectura del mensaje, porque la fuerza no recae sobre el comportamiento de los esposos (la esposa y el esposo con la esposa), sino del modo de ser de Dios, y del comportamiento de Dios, lo cual marca un absoluto.
El comportamiento de Dios es el perdón absoluto, aniquilando el pasado y la creación de una relación nueva en un  amor establecido para siempre, sin que quede ningún resabio de lo pasado. Dios en su omnipotencia lo destruye y no hay que volver la mirada atrás para lamentarlo y volver a arrepentirse. Como dijimos al inicio de estas clases (en la primera nota puesta en “Profetas de su amor”). Dios puede hacer “virgen” a una “adúltera”. Aquel que de la nada crea cielo y tierra, puede hacer esta nueva creación. Dios, al perdonar, crea. Dios no “arregla” el pecado sin quitar el hecho que fue del pecado. Dios hace un mundo nuevo cada vez que interviene. Es el sentido de la Encarnación, que no es el “arreglo del pecado” (sea cual sea la tesis del motivo de la Encarnación), sino infinitamente más: el don de su amor infinito.

4.     La misma imagen de Dios amoroso, hasta la locura del amor, aparece en el repaso del resto de los oráculos. Sugeríamos en la clase pasada (28 de septiembre) hacer un detalle minucioso del pecado y castigo (o pecado y amenaza de castigo) en la secuencia progresiva del libro de Oseas, a partir del capítulo 4 hasta el versículo 14,1:

Samaría es culpable,
porque se rebeló contra su Dios.
Ellos caerán a espada,
sus niños serán estrellados,
y sus embarazadas abortarán en canal

- La corrupción es total.
- Y se ha cebado en los sacerdotes, guías el pueblo (Hay que remarcar la virulencia del profeta en el estamento sacerdotal, principal causa de la corrupción general).
- También en los príncipes, que son conductores del pueblo.
- Los pecados que acusa Oseas son los que acusa Amós, pero encontramos también específicamente estos datos:
     - Idolatría yendo tras los Baales bajo un árbol frondodo.
     - Idolatría política mirando a Asiria y Egipto más bien que al Señor.
     - Empecatamiento de toda la historia pasada.
- Y ha contaminado a la creación, solidaria con el destino del nombre (4,3).
- De aquí que el castigo es universal: la creación en contra, los enemigos vencedores.
- Con todo ello se pone en evidencia que el pecado es un ataque frontal a Dios todopoderoso y amante, ataque en su propio rostro. En consecuencia, la ira amenazante de Dios para su pueblo es total. No se olvide en un estudio integral de la Escritura que Jesús tomará en su mensaje, como el Profeta de Dios, el Enviado definitivo, estos dos temas (la corrupción de esta generación perversa y adúltera, y la amenaza del infierno como castigo eterno). No se olvide que sin el mensaje de la intervención final de Dios en al historia no hay mensaje de gracia.
- Si no se percibe la extrema seriedad de la realidad del pecado, se devalúa la absoluta novedad de la misericordia. Misericordia es perdón total, obra gratuita de amor, pero nunca es “permisividad”, “dejadez” (Como quien dice: Bueno…, no importa, no hay que dramatizar…, al final todo es lo mismo Jesús, en su mensaje, ha dramatizado, no para asustar, sino para abrir a la evidencia de la verdad ante Dios).

5.     En la cima el mensaje está el perdón y la promesa de una situación nueva indestructible.
Incluso se percibe una especie de esquema que audazmente deshace el esquema tradicional, que es: amistad / pecado / arrepentimiento / perdón / amistad, por un impulso nuevo: el hombre pecado / Dios le perdona /Entonces el hombre pide perdón / Dios crea una situación eterna de amor.
(Como explicación de este esquema véase el comentario de L. Alonso Schökel – J.Ñ. Sicre Díaz, Profetas II (Ed. Cristiandad, Madrid, 1980), “El mensaje” (de Oseas) pp. 861-864, especialmente p. 863 abajo),
Este es el Dios de nuestra fe. Compárese, a modo de ejercicio, con  el Dios del mundo griego, leyendo una tragedia griega y confrontando las dos imágenes de Dios, la de la literatura y la de la Biblia.

6.     Escribimos esta nota en la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (Santa Teresita) El introito de a msia sobre Deut 2-3, “El sño solo la condujo”, nos da la clave de su espiritualidad, que a los 100 años de su muerte mereció el título de “doctorado”. La joven Teresa de Jesús tomó su mensaje de unos textos concretos del Evangelio y de Isaías, principalmente: la ternura de Dios que se manifiesta especialmente a los pequeños. Uno se pregunta si no es una lectura “parcial” del mensaje bíblico. La respuesta es que no; al contrario:
- es una lectura sapiencial (guida por el Espíritu de sabiduría)
- lectura en síntesis,
- lectura final o lectura escatológica. Teresa de Jesús está diciendo: Ese es el Dios de mi fe, ese es el Dios de la Iglesia que en mi vida ha producido la oblación perfecta al amor, la cual consiste en dejarse anegar constantemente del oleaje que está manando del amor. Al percibirlo, el ser humano se ofrece desde el amor al Amor, uniéndose a la Santa Faz de Cristo crucificado.

Guadalajara, 1 octubre 2015

domingo, 27 de septiembre de 2015

6. Lectura del libro de Oseas



Lectura del libro de Oseas, teología profética en estado puro


Del libro de Amós al libro de Oseas

1. Si hemos iniciado la lectura de los profetas por Amós, bien podemos decir que Amós ha sido nuestro noviciado para entrar en el mundo de la profecía.
Pasamos cronológicamente a Oseas. Estudiando a Oseas nos interesa verificar la capacidad y el adiestramiento personal que hemos adquirido,
- sea como habilidad para el estudio: organización y dominio del material
- o sea, sobre todo, para entrar en comunión, estremecido, con el mensaje interpelante de los profetas, voceros de Dios.

2. Sería peligroso confrontar profeta y profeta (como no se puede comparar Evangelio y Evangelio en una gradación de menos a más), pero espontáneamente brotan algunos y características que terminan siendo comparaciones.
Amós es la puerta de la profecía; con Oseas estamos en el corazón mismo de la profecía. Isaías será el esplendor y la gloria de la profecía.

3. En el mismo corazón de la profecía perfilamos el centro y la espiral de lo que anuncia Oseas:
1. Dios es el esposo amantísimo, traicionado con adulterio y continuada prostitución, y pese a ello el esposo vencedor, porque el amor de Dios vence lo invencible.
2. Dios es el Padre lleno de ternura de Efraím, a quien enseñó a comer y a andar…y que, al final, por sus entrañas, lo perdona.
3. Efraím es la esposa infiel, la prostituta…, con sus sacerdotes, con sus profetas, pecador irremediable, sin conocimiento y amor, “mi pueblo” – dice el Señor – al que – pese a todas las amenazas y castigos, yo lo voy a seguir amando.
El libro de Oseas es la formidable victoria del amor, que anuncia el amor sin retorno que Dios Padre nos ofrece en su Hijo amado, Jesucristo. Podemos decir que Oseas es un modelo de teología profética en estado puro.
Oseas nos invita a recomponer todo el misterio de la Biblia. Se puede desfragmentar la Biblia, y tomar para mi tesis un texto que me interesa. Pongo la Biblia a mi servicio, y con la Biblia en mano hablo sobre el juicio de Dios contra el mundo y la condena que nos amenaza… Oseas nos muestra que la condena no es la última palabra de la salvación. Oseas, como otros profetas, culmina y termina con un oráculo de salvación.


Orientación desde una metodología general de estudio crítico-científico de la Biblia

Para abordar un texto de la Biblia – y ahora estamos pensando en el Antiguo Testamento – debemos tener un esquema de orientación. Hablando de modo teórico, he aquí este esquema:

Primer paso: Entrada: Situar el texto

 

Ø  En qué punto me encuentro en el mapa (por así decir) de la Biblia

Ø  Quién ha escrito este texto

Ø  En qué tiempo

Ø  En qué conjunto bíblico está situado

 

Segundo paso: Acercamiento literario e histórico

  1. Análisis verbal
Ø  Leer el texto.
Ø  Comprenderlo con el significado exacto de las palabras, versículo a versículo. Siempre nos serán de primera utilidad los comentarios que van recorriendo el texto versículo a versículo, para aclarar las palabras y conceptos que lo requieran.

2. Análisis formal, para mejor desentrañar el texto
Ø  Qué clase de texto es éste: que “forma” (género literario) presenta
Ø  Qué estructura visible presenta el texto
Ø  Qué historia tiene detrás de sí el texto: qué tradiciones (Técnicamente se habla, si bien el origen sea la investigación de los Evangelios, de la “Form-Geschichte”, a saber, Historia de la Forma)

Tercer paso (punto de llegada): Interpretación teológica

 

Ø  El texto en sí mismo, según la teología que refleja: lectura, por así decir, a nivel del Antiguo Testamento.
Ø  El texto leído en la totalidad de la Biblia y en el hoy de la historia de salvación (Si se inventó la expresión de “Formgeschichte”, también se inventó, muy posteriormente, otra expresión, a saber: “Wirkungs-Geschichte”, esto es: Historia del Influjo – o actuación – de este texto: cómo ha operado en la historia de teología y de la praxis de la fe este pasaje de la Escritura).
Aquí podemos caer en el subjetivismo, en el fundamentalismo. Este pasaje de la Biblia “a mí me dice”… Pero ese “a mí me dice” tiene que estar en consonancia con lo que se llama la “analogía de la fe”, es decir, con una lectura armónica de toda la Biblia.

En los alrededores del texto y en el corazón del texto

La experiencia de lector de la Biblia nos dice lo siguiente:
- Podemos saber muchas cosas literarias e históricas acerca del texto. Con una erudición deslumbrante podemos estar “en los alrededores del texto”.
- Y a lo mejor, con menos erudición podemos ir al corazón del texto. El corazón del texto, por un camino erudito o por un camino normal de “lector informado de la Biblia” se alcanza cuando se percibe que este texto, leído en la fe:
1.      Era entonces palabra de Dios para aquel pueblo al que fue dirigido.
2.      Es hoy palabra de Dios para este pueblo de Dios, que es la Iglesia peregrina: el texto está hablando, no por acomodaciones caprichosas, sino por lo que brota desde su propia interioridad.
3.      Es “hic et nunc” palabra de Dios a mí dirigida.
En esta perspectiva hermenéutica el texto queda sacramentalizado y es evento de gracia para mí: palabra viviente de un Dios que vive y que actúa en mi vida.

Según esto, nuestro objetivo de estudio de Oseas, de los demás profetas
1)      No es acumular conocimientos de la bibliografía presentada, conocimientos que se requieren en determinado grado para dar cuenta en los exámenes,
2)      Sino, habiendo asimilado, un determinado cúmulo de conocimientos útil, ser lector protagonista (de alguna maneta autónomo), lector directo del profetas, que lo conozco por haberlo frecuentado.
3)      Sin duda que esto requiere horas. Lápiz en mano voy tomando mis notas (por ejemplo, qué vocabulario le gusta usar al profeta Oseas); he transitado por el libro, y lo conozco como conozco las calles del barrio donde vivo. Sé dónde está tal tienda (es decir, tal texto, en qué capítulo) y qué me voy a encontrar al doblar la calle (al doblar el capítulo).

El teólogo ante Oseas

El libro de Oseas hay que entenderlo desde el final, desde ese añadido de un Sabio que se detiene ante la obra terminada, y exclama:
¿Quién es la persona sabia
capaz de entender estas cosas?,
¿quién el inteligente para conocerlas?:
rectos son los caminos de Yahvé
y por ellos caminan los justos,
mas los rebeles en ellos tropiezan (versículo final: Os 14,10).
Con este aviso nosotros entramos en el mensaje, leyendo el texto y desde el texto transcendiendo el mismo texto.

Técnica de estudio

1. En un estudio verdaderamente inteligente y sabio hemos de fundir lo que otros han estudiado y se puede tomar como adquisiciones suficientemente seguras con lo que yo yo aprendiendo del trato director del texto. Al final, mi lectura (ya enriquecida) es al interpretación del texto. Así, pues:
a) Me acerco al texto con una pequeña red de conocimientos previos.
b) Y empiezo a leerlo yo, a escucharlo yo, y voy sintiendo cómo el texto crece desde sí mismo, desde dentro, se va iluminando más y más. Cada nueva lectura es una nueva espiral en profundidad.
c) No olvidemos esta comunión entre tres:
- el especialista (llámese José Luis Sicre, José María Ábrego…, por citar dos buenos autores a mano),
- yo,
- y el principal: ¡el texto!

2. Y qué puedo hacer yo frente al texto, al entrar ya con esos previos conocimientos.

a) Pesar las palabras. La frecuencia de las palabras es un indicio muy interesante, aunque nunca podemos mecanizar la teología con un “contador de palabras”.

(Puedes entrar en vatican.va / Ir a: Textos fundamentales / tomar la Biblia / Castellano (edición argentina/ Oseas / Abre el texto, pro capítulos/ Observa esta indicación: Pulse aquí para activar los vínculos a las concordancias / Toma una palabra del texto que te interese en Oseas, por ejemplo, ya al comenzar: prostitución / Pincha en este término, y podrás ver todas las veces que recurre en la Biblia, según esta traducción argentina, el término prostitución; selecciona aquí los textos que corresponden a Oseas, que son:
Os,  1,   2|   una mujer entregada a la PROSTITUCIÓN, y engendra hijos de PROSTITUCIÓN,
Os,  1,   2|  PROSTITUCIÓN, y engendra hijos de PROSTITUCIÓN, porque el país no hace
Os,  2,   6|   hijos, porque son hijos de PROSTITUCIÓN. ~
Os,  4,  10|  Señor, para entregarse a la PROSTITUCIÓN. ~
Os,  4,  12|   adoctrina, porque un espíritu de PROSTITUCIÓN lo extravía y se han prostituido
Os,  4,  14|  cuenta a sus hijas por su PROSTITUCIÓN ni a sus nueras por su adulterio,
Os,  4,  14|  con las consagradas a la PROSTITUCIÓN. ¡Así, un pueblo que no
Os,  4,  18|  embriagarse se entregan a la PROSTITUCIÓN; sus jefes aman la Ignominia. ~
Os,  5,   3|   Efraím, has inducido a la PROSTITUCIÓN, Israel se ha vuelto impuro. ~
Os,  5,   4|   de ellos un espíritu de PROSTITUCIÓN y no conocen al Señor.
Son 12 empleos, a los que habrá que añadir el uso del término en estado verbal. Es simplemente un instrumento, que en muchas ocasiones me puede resultar precioso).
Otra prueba: Pincha la palabra Efraím, que la primera vez  en 5,3, y verás que con sorpresa que en todo el libro de Oseas aparece 36 veces, mientras que en Isaías solo 15.
Pincha la palabra sacerdote, profeta, conocimiento, amor…
Indaga sobre la expresión “mi pueblo”…

b) Selecciona “temas” con ayuda de las palabras.
c) Ordena secciones.
d) Apunta frases muy características, especialmente expresivas para entregare el mensaje.
e) Vete haciendo tu propio esquema personal de la síntesis que ya va surgiendo en ti.
d) Dale tu auténtico sello personal, que no lo has aprendido en ningún libro.
En suma, poco a poco resulta que tú mismo – tú misma – eres un genuino intérprete del profeta, con personalidad propia, que es el fruto del estudio que queríamos recoger.

3. Un ejercicio extraordinario con el profeta Oseas es centrarse en el capítulo 2 del libro porque ahí están los grandes conceptos teológicos del profeta, ampliamente explicados en las notas a pie de página.


Corazón y clave de unidad del mensaje de Oseas

1. El centro de la Biblia es el amor de Dios: Él nos amó primero (1Jn 4,19). Y todas sus páginas rondan en torno a este amor de Dios.
2. El amor – que es la donación gratuita del ser a la persona amada, y que halla su culminación en el amor correspondido, en el mutuo amor gratuito – tiene un referente absoluto en la vida humana en el matrimonio.
3. Si Jesús se sirvió de parábolas para hablar del Reino de Dios, y sin parábolas no les hablaba, tomemos el amor matrimonial como sublime parábola del amor de Dios. Dios es el esposo, y el pueblo (primicias de toda la humanidad) es la esposa.
4. Dios, entrando en la historia, queda actualidad como amor, es decir, como donación gratuita; es más total e irreversible.
En mi matrimonio – dice el profeta – está Dios, y habla Dios; en mi matrimonio roto y profanado estaba Dios y hablaba Dios; en mi matrimonio restaurado estaba Dios y hablaba Dios; en mi matrimonio anhelado está Dios y habla Dios. Dios es el puro amor en un  matrimonio infeliz, pues, a pesar de todo, Dios es la felicidad prometida y restaurada.
El asunto del matrimonio de Oseas con "Gomer, hija de Diblaim". ¿Ficticio-simbólico o real? Se inclinan los exegetas por un matrimonio real. 
Ahora bien, resulta extraño - y quizás incomprensible desde un punto de vista histórico - que Dios dé esas órdenes referentes al matrimonio. ¿No se puede decir que el profeta interpreta, post factum, un matrimonio fracasado, y que esa interpretación personal es el símbolo que se propone a Israel? No pienso que críticamente haya objeción que opone, al menos como hipótesis aceptable.
Moisés manda despedir a la mujer. Pero la Ley queda superada en la profecía, y la mujer adúltera no solamente no tiene que ser despedida, sino que ella - ¡precisamente ella! – nos está revelando al generosidad gratuita del amor divino. En este caso, la mujer infiel (que resulta que soy yo) es el mejor soporte para que se revele el amor puro de Dios: Los amaré, aunque no lo merezcan.
Este tipo de teología, que es escándalo pero de  ninguna manera frivolidad, nos anuncia algo que solo se ha de cumplir en el Hijo de Dios encarnado. El Hijo queda solidarizado con la mujer infiel y él, y sólo él, va a ser el garante de la fidelidad del amor.
La mujer adúltera, la prostituta pertinaz nos está anunciando la presencia del Verbo puro en medio de los hombres. En el rechazo de Dios (ir tras la PROSTITUCIÓN) se está revelando el amor invencible de Dios.
La teología se queda sin aliento para resolver en el amor lo que va más allá de una justa retribución de Dios.
Ahora resulta que el juicio de Dios no va a ser otro que el perdón: Dios es un juez justo (o superjusto) si la justicia es el perdón por el amor de Dios.

5. Desde esta clave, que es el eje giratorio de Oseas (el amor invicto de Dios), hemos de entender la unidad y convergencia de todos los otros temas.
Pecado y castigo es un binomio constante que llena la secuencia de capítulos. Ahora bien, ¿cómo habrá que entender el castigo divino, tan crudamente remarcado? No como el castigo definitivo, sino como un castigo abierto a lo que Dios está esperando: el perdón y el abrazo de amor.
Un ejemplo:
“Cómo voy a entregarte, Efraím?,
¿cómo dejarte a tu suerte, Israel?
No daré curso al furor de mi cólera,
no volveré a destruir a Efraím,
porque soy Dios, no un hombre;
el Santo en medio de ti,
y no es mi deseo aniquilar” (11,8-9).

Un gran tema en Oseas es el de “aquel día”, el Día de Yahvé, que puede ser, sí, día de ruina, pero, al final, aquel día es el día de la victoria del amor de Dios.
En suma, el oráculo final, coronación del libro, es el de la conversión, la misericordia, la plenitud del amor: “de mí procede tu fruto” (versículo final, antes del pequeño apéndice).





Un trabajo final sobre el estudio de los profetas

Ejercicios espirituales con el libro del profeta Oseas
El Amor vencedor de Dios por Jesucristo

Proponemos – idealmente – la elaboración de un material para unos ejercicios espirituales tomando como guía a Oseas.
Ejercicios de cinco días.
Dos explicaciones cada día.
Un total de diez temas, los cuales deben abarcar una síntesis dinámica de la fe bajo el signo del Amor vencedor de Dios por Jesucristo.
Una hoja para cada tema, en el desarrollo del cual habrá citas y referencia del profeta.
No se trata de tomar los textos “por los pelos” y hacer aplicaciones caprichosas, sino de mostrar cómo el mensaje cristiano fluye de la Palabra de Dios que es viva y eficaz más penetrante que espada de doble filo.
“Misericordia quiero y no sacrificios” es una palabra que toma Jesús de Oseas, no para repetir lo que ya estaba dicho, sino para proyectar su mensaje desde lo que ya estaba dicho.


Guadalajara, 9 septiembre 2012